Por IBF
Persistimos en nuestros hábitos, seguimos caminos marcados
por ciertas experiencias. El café y su consumo es parte de esto.
Chile, al igual que USA o Europa no es un país productor de
café. Sin embargo en Chile hasta mediados de los 60, consumíamos café de grano.
Es decir, llegaba a la población en general.
Siguiendo nuevos hábitos de
consumo provenientes de USA y como país “desfiladero” que somos, (aquí las ideas
entran de a una) llegaron los sucedáneos del café, esto es Nestcafé y similares
y llegaron para quedarse como producto de consumo masivo por décadas. Claro, es más práctico, más rápido y relativamente más barato, esa han
sido las razones de su éxito. En un mercado realmente grande como el europeo o
el norteamericano, esa moda, esa opción convivió con el café de grano, que en casi todos los lugares siguió siendo el consumo mayoritario. Acá en cambio
quedo reducido a un pequeño segmento de la población: Hombres de negocios y
algunos profesionales, no más de un 10% de la población.
El café de grano es calidad de sabor, aroma e incluso salud
y aún el desigual desarrollo económico de Chile en las últimas dos décadas ha
permitido que cierta clase media incorpore el café de grano. El
crecimiento del turismo interno, la multiplicación de pubs, cafeterías y restaurantes
y la opción de comprar aparatos domésticos para la preparación del
café ha expandido su consumo al doble. Se puede decir que un 20 o 25% de la
población está en la idea.
Están los supermercados y los servicios Horeca que utilizan sus productos y la gente, claro. Así
estaba todo hasta que de pronto ciertos viajeros de mentes inquietas, deciden al regresar poner en marcha un cambio. Tostar café de grano pero con otro nivel de calidad.
Se trata de mejores granos arábica y también de procedimientos precisos para lograr tuestes menos oscuros que en el café corriente. Se añade a esto la denominación de origen. La procedencia de los granos, su forma de cultivo y proceso y luego la evaluación de resultados a través de la cata. Podemos incluir también en algunos casos el trato directo entre productores (a veces pequeños) y tostadores. Este conjunto de factores arroja un producto al que se le ha llamado café de especialidad.
Se trata de mejores granos arábica y también de procedimientos precisos para lograr tuestes menos oscuros que en el café corriente. Se añade a esto la denominación de origen. La procedencia de los granos, su forma de cultivo y proceso y luego la evaluación de resultados a través de la cata. Podemos incluir también en algunos casos el trato directo entre productores (a veces pequeños) y tostadores. Este conjunto de factores arroja un producto al que se le ha llamado café de especialidad.
