Por IBF
Ponemos más azúcar al café porque la experiencia nos dice que es amargo. Pero el café no tiene que ser sobre todo amargo. El amargo del café proviene de ser tostado por más tiempo. Si lo tostamos menos minutos entonces revelará el sabor particular de su origen y variedad.
Como buen fruto que es, la nota más característica es su sabor ácido. Un agradable ácido si está tostado en el punto justo. Lo acompañaran otras notas de sabor específicas para cada tipo de grano.
El aroma de un café corriente demasiado tostado nos recordara a la harina de pescado. El aroma de un café de especialidad como Café de Pintor traerá reminiscencias de miel, tabaco, chocolate o frutos rojos…
